Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos.
Muy débil es la razón sino llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
La irracionalidad de una cosa no es un argumento en contra de su existencia, sino más bien una condición de la misma.
Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.
Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente.